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Te pienso
y en esta extraña distancia que nos une
deambulo como el que hablaba a un fantasma
convidándole café y tortas.

He podido ver el lugar del corazón,
el albergue de los dolores.

Ese espacio físico,
a ratos está hinchado,
como impactado por el golpe de un guijarro ardienteme
y a ratos ciego, sordo, mudo,
renuente a escuchar sus llantos.

Hoy, acaso la tristeza toma una conciencia inesperada.
y hiere, mortal, la raíz del corazón

/ Diciembre, 21, a Dos meses de tu «HastaLuego» …/