Terrones de azúcar

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Nadie lo vio como un príncipe azul.

Ella tampoco esperó nunca que lo fuera

Era como tantos otros

Ya saben,

Estatura común, ojos oscuros, talla al uso.

Echaba miel en sus panquecas y tomaba el café cerrero.

Veía vídeos, escuchaba música, se juntaba con los demás.

No llevaba flores a diario, ni regalaba joyas.

Ya saben

No era un príncipe azul.

Pero a diario entraba a la misma hora

Al mismo bar oscuro

Pedía un con leche

y guardaba con disimulo

en su bolsillo las bolsitas de azúcar

Que a diario entregaba a su amada

En ofrenda de su amor sincero.

-Aqui, ahora-

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Rutina

Amanece

 

Un mundo busca hacerse a sí mismo
entre el hollín moribundo
una mañana más

 

Sin ser anónimo

este momento

         como el de ayer

hijo de una lucha promiscua se muestra

 

Una manada de ruedas me espera
queriendo distraerme la piel

       también hoy

y agotarme de angustias

 

Mi sangre esperanzada

      a esta hora

           se dilapida en suspiros

y el racimo que acude a salvarla

apenas sirve para olerla

 

En estos días

esta vida en realidad

este ahora en más

se arma un andamiaje

apretujado

         fuerte

que me acorrala

y enceguece

con dolores enjambrados en luces

que apenas atisban su enunciación

 

~Mérida Junio, 2017~

Terremoto

​Era temprano cuando, esa​ mañana, decidió despertar. Debió ser el repentino ventarrón frío que entumeció sus orejas y pies, lo que logró sacarla de la profundidad del sueño en que se hallaba. El aire arrastraba un marcado y extraño sabor a cemento al respirarlo.

Estaba aún medio aturdida por el cansancio y ahora no sólo era el viento, sino también las primeras luces del sol, quienes le marcaban la hora de levantarse.
Se sentó en su cama, con los pies colgando del borde del colchón y con los ojos aún cerrados intentó calzar sus cholas.

​Pero no había nada.

Las paredes, los cuadros, la peinadora, el clóset y el techo se habían desvanecido​ mientras dormía. La imagen de la Virgen de La Pastora que tenía sobre su mesa de noche se perdía en la distancia que separaba su décimo piso de la calle. A su alrededor sólo se veía la bruma de todo lo que había ocurrido mientras dormía.

Aún siendo temprano, era tarde.

Entredormida intentó agacharse para buscar sus cholas y sólo consiguió caer al vacío. Y frente a sus ojos, ahora si abiertos, pasaba una película vívida en los segundos que separaban su cuerpo del colapso.

-​ Diciembre 2015-​

Poros

Transparentes son los ojos
mutan de color según se vista mi alma.

Honra siempre mi cuerpo
al yo que lo habita
que apenas cambia mi modo
se desbordan los poros
y me llueven llantos en los lunares
crispados de aire.

Se ven entonces,
las lágrimas desnudas
que desvelan al alma.

La desnudez
casi siempre aturde.

A ratos, quisiera
disfrutar del anonimato de unos lentes
o de la ausencia de un adiós.

Ausencias

Se salvan los idos.
Curadas están sus dudas
postergadas por la distancia

Salvados permanecen,
Aunque duelen.

Oscurecidas y quejosas
sus miradas
trascienden al pensamiento.

La vida les ocurre
Y sólo así pueden vernos
entonces hay luz en nuestro espacio para ellos.

Se salvan los viajeros,
que tramitan sus recuerdos
entre paginas y tinta.

Se curan sus silencios
augurios de fiestas y encuentros.
Y nos vemos mejor,
Y apenas nos miramos,
pero nos olemos como somos.

Nos salva el olvido,
permeando, generoso,
recuerdos a granel
enredados entre versos.

La distancia a veces alumbra
y su parto es mas claro
y su luz mas diáfana
y las nubes se pintan de espera

Nos salva el descuido,
porque es olvido,
Viaje, ausencia y luz.

tele-grafo- — —-

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Atenta quedé pendiendo de un hilo desprendido de tu aliento (STOP) Alejada de tu espíritu y apenas fija sobre lo que fue el latir de tu fuerza vital, permanecí ausente en mis recuerdos de tí a partir de ese momento (STOP)

Aquel momento lo vivo día con dia en estas 1.825 jornadas, 7 horas y 2 minutos desde que dejaste de respirar ante mi, para emprender vuelo lejos y audaz al aire (STOP)

Digo si ya que ausente estás … podrías alguna foto enviarme? (STOP)

Minga vitae

Alguien que se levante
Y diga que no soy yo
La no vidente

Alguien,
entre el público
De esta historia
Que se arrime a mi lado
A contar esperanzas
Operando utopias.

Cualquiera,
Uno tan sólo
O quince mil,
Que señalen desde aqui
Con nosotros
Cuanta autodestruccion
Hay enfrente

Unos cuantos
Que junten sus manos
A las nuestras
Para comunizarnos
Y vivir

-Agórico Quito-