El amanecer
revela lo evidente:
Una vasectomía facial
me controlaría,
finalmente
tanta risa fértil de sueños
aliviando la ilusión de esperanza.
El amanecer
revela lo evidente:
Una vasectomía facial
me controlaría,
finalmente
tanta risa fértil de sueños
aliviando la ilusión de esperanza.
cuando creí que era el momento,
ya lo había sido..
cuando llegó la luz,
igual protegí mis ojos,
cuando amaneció,
ya el alba me había llorado.
Hay historias, claroscuros,
polaridades inversas
amistades adversas.
Hay soles, hay luces
hay un lobo implorando poder aullar,
un espasmo de locura, un chorro de felicidad.
Falta el alimento, me seco, me tuerzo, me fuí
Llueve en las nubes
que flotan entre trigales eléctricos
hay luz, hay sombra
hay sombras que se venden como luces
amanece
y se va
Mucho alcohol
que es poco en realidad,
conmueve la palabra y la mueve con frenesi
y escribo, y es euforia y llanto
pienso, ¿es locura esto que canto?
Vestida de tu ausencia
divaga mi memoria
adornando
el rostro temprano
con tu mirar austero.
Hoy voy como siempre
ya sabes,
pantalón, franela
poco más arreglo
aunque no quiseras
y tu anillo
bordando mi anular
de brillos y compañia.
Tras el verde monte
desdibujan los grises
un capricho de nubes
detenida
fotografío el tiempo
como pensamiento
desnuda
bailo tras el compás de un vals
un, dos, tres,
un, dos, tres,
seguro pasaron
unos cien años más
es tarde
y como impresa
sólo soy grano
ridículo polvo del que me amasaron
con estas tenues miradas
que me hacen sonrisas
tras un alba deslumbrada
de soles emergentes
-mayo, robusto mayo-
Te quiero así,
ya sabes,
fresquita, sonriente y traviesa
alisando tus cordilleras de fresa
con caricias de rosas y espantos
Te quiero así,
matutina, tan tuya
que a veces no te entiendo
tan incauta en tus remiendos
tan ensimismada
e inerte
No te quiero
cuando te mancha la sangre
y te tiñe la arrogancia
cuando la lana
que en tu cordillera
manos entretienen
queda tendida en el suelo
con la esperanza hecha basura
No te quiero
ciudad mía
cuando tus ruidos asustan
y tus luces alarman,
cuando tu gente insulta
y tu comida empalaga
No te quiero
cuando somos más viles
que viles,
más espejos que vivencias,
más plástico que frailejón
No te quiero,
cuando te me pierdes
en los recuerdos
de lo que ibas a ser
pero no fuiste.
-mayo 2012-
Al menos
ida la marea
y visto tendido mi espacio
sobre el manto
granular
de blanquecino espesor
sé
quizás
con radical
y acaso visible certeza
que el hambre por saber
aún no se sacia
y eso me sonríe.
abril, tres libros después